Desde el punto de vista físico, la respiración es el proceso mediante el cual, a través de la inhalación, entra aire rico en oxígeno al cuerpo de un ser vivo y mediante la exhalación, sale aire rico en dióxido de carbono. Este proceso es indispensable para la vida del ser humano y es automático, es decir, no requiere ser controlado conscientemente por nosotros.

El espacio comprendido entre la primera inhalación y la última exhalación es lo que llamamos vida. Cuando la respiración está en el cuerpo, la vida está en el cuerpo y cuando la respiración no está en el cuerpo, la vida no está en el cuerpo. Desde cualquier punto de vista la respiración es vida y esta controla todos sus aspectos, desde lo visible hasta lo invisible a ojos del ser humano.

La respiración y nuestras emociones están profundamente conectadas. Dependiendo de la emoción que tengamos en determinado momento cambiará nuestro patrón de respiración y así mismo la profundidad y calidad del oxígeno que llevamos a nuestros órganos y células.

Emociones como la angustia, la ira y estrés producen respiraciones rápidas y superficiales, mientras que emociones como la alegría y la tranquilidad producen respiraciones lentas y profundas.

Lo maravilloso de la respiración es que, a pesar de ser un proceso automático, también lo podemos controlar para nuestro mayor beneficio. El proceso a través del cual controlamos nuestra respiración se llama respiración consciente y es utilizado de muchas formas con diversos objetivos: desde bajar el ritmo cardíaco, hasta el manejo del dolor producido por enfermedades crónicas.

Unido al concepto de respiración consciente está el de respiración energética; este es el proceso por el cual, a través de la respiración física consciente y mediante el poder de nuestra imaginación, llevamos energía a cualquier parte de nuestro cuerpo (recuerda que la energía siempre sigue el pensamiento) con el objetivo de ayudarlo a liberar bloqueos emocionales que están causando incomodidad o enfermedad. Allí donde la energía ha dejado de fluir de manera armoniosa debemos llevar amor de manera intencional a través de nuestros pensamientos para que la armonía se restablezca.

Esto resulta particularmente importante en los casos de infertilidad femenina (y también masculina) ya que es un hecho que existe un vínculo entre nuestras emociones y las enfermedades que padecemos, aunque para muchas personas esto parezca ser un nuevo descubrimiento, a través de los tiempos la humanidad siempre ha sabido, en grado más o menos consciente, que todas las enfermedades en últimas tienen un origen emocional.

Así que llevar energía, a través de la respiración consciente y el poder de nuestra imaginación, a las zonas del cuerpo donde esta ha dejado de fluir de forma armoniosa (si tienes problemas de fertilidad seguro que así es) ayuda a liberar tenciones y mejorar el funcionamiento de los órganos implicados, que en el caso de los problemas de fertilidad son los órganos reproductivos: vulva, vagina, cérvix, útero, trompas uterinas y ovarios.

La respiración pélvica.

Ya que este blog está enfocado en la salud femenina y el restablecimiento de las condiciones de fertilidad para lograr un embarazo, hoy quiero hablar particularmente de un tipo de respiración energética: la respiración pélvica.

Este tipo de respiración se usa con muchos fines, desde relajar el útero para favorecer la fertilidad hasta el manejo del dolor producido por enfermedades crónicas como la endometriosis y la adenomiosis.

El Qi Gong o “trabajo de la energía vital” es una práctica milenaria de la medicina tradicional china, que tiene por objetivo hacer circular la energía vital de la manera más adecuada a la finalidad con la que se practica. Tai Ji, Yoga, Meditación Zen y Reiki, pueden ser incluidos bajo el nombre de Qi Gong.

La respiración pélvica es una práctica antigua de la medicina tradicional china para la mujer, que nos ayuda a conectar consciente y profundamente con nuestros órganos femeninos y consiste en enfocar y dirigir la atención, el amor y el movimiento respiratorio hacia el útero y los ovarios principalmente.

En la medicina tradicional china, que se enfoca en la armonía energética del cuerpo, los desórdenes hormonales y las enfermedades como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico, los miomas y otras, son bloqueos o estancamientos energéticos que producen desarmonía y que pueden ser causados por factores internos como el manejo inadecuado de nuestras emociones a lo largo de meses, años o incluso toda una vida y por factores externos como, por ejemplo, el clima.

Con el planteamiento de un objetivo amoroso, a través de la respiración y de la visualización -el poder creativo de nuestra imaginación-, movilizamos energía hacia estos preciosos órganos, permitiéndoles expresarse, relajarse, soltar y sanar. Este proceso nos permite mantener el flujo energético de nuestro cuerpo fluido y libre, para de esta manera, no solo prevenir y tratar enfermedades, sino también vivir una vida más plena y feliz.

La práctica de la respiración pélvica.

Esta práctica está enfocada a llevar armonía a los órganos reproductivos y así mejorar su funcionamiento. Debo decirte que la consistencia y la disciplina son lo único que garantiza los resultados, por lo tanto, debes realizar esta práctica por lo menos durante 21 días continuos en la mañana y en la noche; no te tomará más de cinco minutos y si aportará mucho a tu salud y bienestar. Cualquier mujer independiente de su edad, estado de salud, con o sin útero, con o sin ovarios o periodo menstrual puede practicarla, solo evita realizarla si estás embarazada.

Lo primero es conectar cuerpo con mente, esto es muy importante para la visualización, por lo que es necesario que sepas la forma, tamaño y ubicación de los órganos que vamos a nutrir y armonizar con la respiración. Si lo consideras necesario realiza previamente un dibujo de tu útero y ovarios, y ponte todo lo creativa que quieras; si sabes que tienes miomas, fibromas, endometriosis, ovarios poliquísticos o cualquier otra condición, dibújalos también.

Acuéstate en una posición cómoda, junta los dedos pulgares de tus manos y ponlos justo sobre tu ombligo, luego une tus dedos índices formando una figura de corazón y deja descansar tus manos sobre el vientre.

Cierra tus ojos y toma tres respiraciones profundas, inhalando por la nariz y soltando por la boca con ruido de exhalación; luego inhala suave y profundamente por tu nariz y eleva tu vientre (la parte de tu abdomen que se encuentra por debajo del ombligo). Imagina que el aire llena tu útero y ovarios, visualiza que ese aire es de color rosado magenta (fucsia). Este aire de color rosado inunda tu útero, este se llena de color y llega hasta tus ovarios. Visualiza tus órganos internos llenos de luz y color.

Haz movimientos suaves con tus dedos sintiendo que con este movimiento consientes estos órganos, ellos responden a tus caricias mientras sostienes el aire unos segundos. Luego exhala suavemente procurando demorar este proceso e imaginando que el aire sale por cada uno de los poros de tu cuerpo y sonríele amorosamente a tus órganos.

Haz 10 repeticiones aproximadamente -no es necesario que lleves la cuenta exacta-, al finalizar respira normalmente y siente la energía circundante en tu cuerpo cuya fuente es tu útero. Quédate allí un par de minutos más y luego abre los ojos y continua con tus actividades cotidianas, sintiéndote más llena de energía.

Recuerda creer para ver.

Con cariño,

Dary

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