El ciclo menstrual para nuestras antepasadas era una fuente de maravillosas energías creativas, hace muchos años ellas realizaban rituales e iniciaciones para el autocuidado femenino y para potenciar sus energías cíclicas. Se trataba de un don que impulsaba a la mujer a renovarse cada mes, a conectar profundamente con la madre tierra, así como a expresar su sabiduría e inspiración, trasmitiendo de esta manera toda la sabiduría a las nuevas generaciones.

Sin embargo, mucho ha pasado desde esos tiempos hasta hoy; lamentablemente las tensiones y las expectativas del mundo moderno, de nuestra educación y sociedad, nos desconectaron de esta sabiduría y aún lo siguen haciendo. La primera menstruación dejó de celebrarse como un rito iniciático y estas hermosas y saludables tradiciones sobre cómo nutrir, proteger y cuidar nuestro útero se perdieron con el tiempo.

Generación tras generación fuimos silenciando y bloqueando el incesante flujo creativo que nos habita, y empezamos a ocultar y ver como algo sucio y pecaminoso nuestra sangre sagrada, acallando así todo nuestro poder femenino y reprimiendo la expresión y la sanación de las memorias dolorosas que acumulamos en nuestras vidas y que fácilmente sanábamos con estos ritos.

Nuestra memoria celular ha venido arrastrando todo ese dolor y todos esos bloqueos emocionales, por lo cual, cada vez más y más mujeres sufrimos enfermedades que involucran directamente nuestro útero, ovarios y vagina, llegando incluso a generar problemas de fertilidad.

Nuestro cuerpo grita, pide el reconocimiento de un poder olvidado, pero no desaparecido. Estas enfermedades nos invitan a tomar consciencia y a recordar nuestro poder, a amar nuestra sangre sagrada, a entender que somos cíclicas y apasionadas, que debemos aprender a fluir con nuestras emociones y a sacar lo mejor de nuestra naturaleza femenina.

Para empezar a sanarnos es necesario reconectar con ese flujo creativo liberando el silencio y los bloqueos aprendidos, abriéndonos a recordar esa sabiduría que habita en nosotras y a conectarnos profundamente con nuestro espíritu femenino.

La terapia menstrual

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La terapia menstrual es una poderosa rama de la medicina alternativa, podemos incluirla dentro de los saberes actuales de la “nueva espiritualidad femenina” donde también encontramos los círculos de mujeres sanadoras, las Moon Mothers, el trabajo con arquetipos femeninos y las técnicas de respiración ovárica; temas de los cuales trataré en artículos posteriores.

La terapia menstrual básicamente es un método que trabaja sobre el periodo femenino donde cada mujer empieza a observarse a través de él. Se basa en el ciclo hormonal y en la sangre menstrual y se trabaja con sabiduría ancestral femenina a través de ritos, técnicas de visualización, observación, masajes, herboristería, danza y arte, principalmente.

Se trata de lograr un re-conocimiento más profundo de nuestra naturaleza cíclica y de la sangre para recuperar el calendario natural propio de cada mujer -que puede ser de entre 21 y 35 días-. Esto permite traer conciencia sobre la ciclicidad del ser femenino y su correspondiente impacto en las emociones, recuperar la autonomía sobre el cuerpo -el cual se ha visto profundamente impactado por la medicina alopática-, elevar la autoestima e incluso, sanar dolencias físicas.

Hay ciertas actividades que podemos realizar para empezar a conectarnos con esa sabiduría interior: primero, en la medida de lo posible, dedicarnos el primer día del ciclo menstrual a observarnos, a relajarnos, a descansar un poco más, a hacer ejercicios suaves, a ser conscientes de que ese día inicia un miniciclo en el que tenemos necesidades energéticas y emocionales especiales. Segundo, observa el ciclo lunar, ve qué luna es, mírala directamente si te es posible, no es coincidencia que los ciclos de la luna también sean de 28 días. Tercero, observa tu sangre, no sientas asco de ella, huélela, tócala, si usas copa menstrual ponla en un recipiente transparente y observala a contraluz, tal y como salió de tu útero; y por último, acostúmbrate a hablar abierta y tranquilamente de tu menstruación.

La sangre menstrual trae un mensaje específico para cada una de nosotras. Es capaz de revelarnos y traer a nuestra mente consciente los conflictos más profundos, así como ayudarnos a descubrir nuestro propósito en la vida. El color, el aroma, la textura la duración del sangrado así como la presencia de coágulos, nos revela mensajes para nuestra vida si le dedicamos tiempo, observación y reflexión. A través del contacto íntimo con nosotras mismas, mejoramos nuestro conocimiento personal, desarrollar una mejor autoestima, equilibrio emocional y confianza.

Estamos en un tiempo maravilloso para la mujer y la humanidad, hoy tenemos la oportunidad de reconciliarnos con todas nuestras antepasadas y recomponer esa conciencia que se fracturó hace muchos años.

Recuerda creer para ver.

Con cariño,

Dary

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